jueves, 12 de noviembre de 2020

HONOR A QUIEN HONOR MERECE

La Insepulta de Paita 

Hay exilios que muerden y otros son como el fuego que consume. Hay dolores de patria muerta que van subiendo desde abajo, desde los pies y las raíces y de pronto el hombre se ahoga, ya no conoce las espigas, ya se terminó la guitarra, ya no hay aire para esa boca, ya no puede vivir sin tierra y entonces se cae de bruces, no en la tierra, sino en la muerte. Conocí el exilio del canto, y ése si tiene medicina, porque se desangra en el canto, la sangre sale y se hace canto. Y aquel que perdió madre y padre, que perdió también a sus hijos, perdió la puerta de su casa, no tiene nada, ni bandera, ese también anda rodando y a su dolor le pongo nombre y lo guardo en mi caja oscura. Y el exilio del que combate hasta en el sueño, mientras come, mientras no duerme ni come, mientras anda y cuando no anda, y no es el dolor exiliado sino la mano que golpea hasta que las piedras del muro escuchen y caigan y entonces sucede sangre y esto pasa: así es la victoria del hombre. Tomado de: Pablo Neruda, Cantos Ceremoniales

EL EFCTO PIGMALIÓN

EL EFECTO PIGMALIÓN http://www.aporrea.org/actualidad/a6337.html Por: Manuel Vásquez Fecha de publicación: 07/01/04 



La idea de que las expectativas que tiene una persona respecto de otra puede influir en la conducta de esta última, tiene sus raíces en una antigua leyenda. De acuerdo con la mitología griega, Pigmalión era rey de Chipre y a su vez un excelente escultor. Cuenta la leyenda que en una ocasión tomó un bloque de piedra y comenzó a esculpir la mujer de sus sueños. Poco a poco y con esfuerzo e intención manifiesta de lograr una bella dama pulió los bordes, limó imperfecciones, mejoró lo inmejorable y obtuvo lo que tanto ansiaba: la mujer de su vida, la cual nombró Galatea. Se percató de que la estatua era más hermosa que todas las mujeres de la tierra y que sería imposible enamorarse de otra que no fuera su amada Galatea. Fue entonces cuando comenzó a pedirle a los dioses que le diera vida a su preciosa escultura. Afrodita, al ver tanto amor, atendió sus deseos e infundió vida a Galatea. Aquí terminamos con la leyenda y entramos en el meollo de este artículo: ¿Cuánta fe ponemos en nuestros proyectos y metas? ¿Conformamos un país de optimistas y confiados en lograr el éxito? Lamentablemente, la respuesta no puede ser positiva, debido a que nuestra cultura tiende a lo negativo y al conformismo. Esta actitud se manifiesta en todo ámbito, desde lo doméstico hasta lo político, pasando por lo deportivo, por lo económico, los estudios, etc. Si se encuentran dos o tres personas en la calle ¿Cuál es el tema de conversación? Usted seguramente tiene la respuesta correcta. Sea cual sea el tema, este abordará tópicos negativos. Y si se integra otra persona a la conversación, una vez enterada de su contenido, lo más seguro es que aportará una desgracia aún mayor que las expuestas. ¡Si parece que participáramos en un campeonato para elegir al más infeliz! Lo anterior nos invita a una reflexión inmediata: ¿Le conviene al país esta mentalidad? ¿Nos conviene a cada uno de nosotros? Es obvio que no. Todavía más, una actitud mental negativa nos hace mal como individuos y como nación. Nos enferma, nos intoxica, nos paraliza, nos degrada. Por lo contrario, se ha comprobado experimentalmente que las actitudes positivas generan secreciones hormonales de beneficiosos efectos fisiológicos y psicológicos. A esto se refiere el efecto Pigmalión: aún las metas inalcanzables pueden llegar a ser una feliz realidad, si así nos proponemos en nuestra mente con mucha fe y confianza. Vale la pena, entonces, preguntarse: ¿Qué tipo de vida deseo para mí y los míos? ¿En que tipo de país deseo vivir? Seguro que nadie desea conscientemente la infelicidad personal ni el estancamiento de su país. El problema es que todos los esquemas mentales negativos a que hemos hecho mención se encuentran en nuestro subconsciente y nos impulsan a actuar irreflexivamente, e incluso, en perjuicio nuestro y de los que nos rodean. Nadie quiere ser injusto, sin embargo, muchas veces lo somos hasta con nuestros seres queridos. Cometemos muchos otros errores, pero sólo los percibimos en los demás. Lo que sucede es que nos han educado para mirar hacia afuera. Por eso somos muy críticos, pero de los demás solamente. Y ¡cuánto tiempo y energía desperdiciamos quejándonos y criticando improductivamente!. "Trátame como un empleado de tercera y me comportare como un empleado de tercera, trátame como un empleado de primera y me comportare como un empleado de primera o por lo menos daré lo mejor de mi en forma honesta" El principio Pigmalión, efecto Pigmalión o ley del espejo, reza: "los seres se comportan de la forma en la cual tu esperas que ellos se comporten, o todo ser humano responde a las expectativas que tu tengas de él". El desempeño de las personas no depende exclusivamente de las expectativas que otros tengan de ella. En la mayoría de los casos, las expectativas que una persona tiene sobre sí misma, determinan los logros que ésta alcanza. Así, si la persona tiene altas expectativas sobre sí misma, su esfuerzo será alto, y obtendrá grandes logros. Por el contrario, una persona con expectativas bajas sobre sí misma se esfuerza poco, y sus logros obtenidos son bajos. Esto es lo que se conoce como el Efecto Galatea. El Efecto Pigmalión y el Efecto Galatea interactúan permanentemente. En la universidad de Harvard se llevo a cabo un experimento: los experimentadores aplicaron tests para medir el coeficiente intelectual de un grupo de muchachos, en forma aleatoria, escogieron un grupo de control que fue considerado como el de mayor coeficiente intelectual, aunque no lo eran. Los docentes quienes no tenían conocimiento de la mecánica de selección, -escogencia aleatoria- al ser informados de los resultados, mostraron gran desconcierto, no obstante empezaron a variar sus formas de comportamiento con estos "nuevos genios". Estos, los nuevos genios, empezaron a responder a las expectativas de sus desconcertados maestros, demostrando efectivamente un coeficiente superior al que hasta antes del experimento habían demostrado". El principio Pigmalión invita a centrarnos en las cosas positivas del otro, a destacarlas, exaltarlas, sacar a flote las que están escondidas, a darles la mayor importancia, pero claro las fallas, los desaciertos también habrán de tenerse en cuenta, con una óptica nueva, actual, con la postura abierta del hombre de hoy que sabe que la exploración del conocimiento encierra riesgos. Así de esta manera simple, sin mirar las debilidades del otro y concentrando nuestra atención en sus fortalezas y potencial es que lograremos que los colaboradores den lo mejor de sí, se involucren en el proceso y promuevan el desarrollo del país. Se contribuirá de esta forma a mejorar el clima social de la nación, se sacará de circulación una variable de alto estrés y tensión para los ciudadanos. Esta nueva postura rendirá sus frutos, se respirara un aire nuevo en el entorno, dispondrá a la gente para interactuar de manera cálida y relajada frente a los demás, la camaradería será vivencia diaria y no conceptos arrumados, en forma gradual esto se verá reflejado en el balance tanto social como económico. Los medios masivos de información, como son la prensa escrita y los noticieros de televisión y radio son hoy un claro ejemplo del efecto Pigmalión, pues sacando del contexto de una realidad compleja y cotidiana, conformada por millones de hechos y circunstancias, a hechos particulares, modifican la percepción de los individuos, presentando a estos hechos como representativos de una realidad social, genérica. Este hecho, a su vez, crea escenarios virtuales que impactan a esa realidad social de la que ellos mismos se dicen espectadores. Valdría la pena analizar si hoy los medios informativos son testigos de la realidad, o son actores que la dirigen. Pareciera que la realidad sigue la ruta esbozada por los medios de noticias, y éstas ya no son un testimonio imparcial de esa realidad. Sucede de idéntica manera con las encuestas sociales y políticas, que mediante el artificio de presentar una realidad virtual (la mayoría de las veces manipulada por quienes las financian), inducen a la sociedad hacia determinadas conductas que crean nuevas realidades, similares a las que fueron planeadas por quienes las financiaron. Recientemente el voto electoral en contiendas políticas se canaliza presentando resultados de encuestas, que inducen a los indecisos a “cuadrarse” con las preferencias de las mayorías, bajo la premisa de que "las mayorías nunca se equivocan". En el desarrollo e implantación de este proceso revolucionario, es necesario tomar muy en cuenta tanto el efecto Pigmalión como el efecto Galatea. La clave parece estar en el incremento la autoestima del venezolano.

SEPA LO QUE ES EL CAPITALISMO

 por Atilio A. Boron Rebelión 

 El capitalismo tiene legiones de apologistas. Muchos lo hacen de buena fe, producto de su ignorancia y por el hecho de que, como decía Marx, el sistema es opaco y su naturaleza explotadora y predatoria no es evidente ante los ojos de mujeres y hombres. Otros lo defienden porque son sus grandes beneficiarios y amasan enormes fortunas gracias a sus injusticias e inequidades. Hay además otros ("gurúes" financieros, "opinólogos", "periodistas especializados", académicos "bienpensantes" y los diversos exponentes del "pensamiento único") que conocen perfectamente bien los costos sociales que en términos de degradación humana y medioambiental impone el sistema. Pero están muy bien pagados para engañar a la gente y prosiguen incansablemente con su labor. Ellos saben muy bien, aprendieron muy bien, que la "batalla de ideas" a la cual nos ha convocado Fidel es absolutamente estratégica para la preservación del sistema, y no cejan en su empeño. Para contrarrestar la proliferación de versiones idílicas acerca del capitalismo y de su capacidad para promover el bienestar general examinemos algunos datos obtenidos de documentos oficiales del sistema de Naciones Unidas. Esto es sumamente didáctico cuando se escucha, máxime en el contexto de la crisis actual, que la solución a los problemas del capitalismo se logra con más capitalismo; o que el G-20, el FMI, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial, arrepentidos de sus errores pasados, van a poder resolver los problemas que agobian a la humanidad. Todas estas instituciones son incorregibles e irreformables, y cualquier esperanza de cambio no es nada más que una ilusión. Siguen proponiendo lo mismo, sólo que con un discurso diferente y una estrategia de "relaciones públicas" diseñada para ocultar sus verdaderas intenciones. Quien tenga dudas mire lo que están proponiendo para "solucionar" la crisis en Grecia: ¡las mismas recetas que aplicaron y siguen aplicando en América Latina y África desde los años ochenta! A continuación, algunos datos (con sus respectivas fuentes) recientemente sistematizados por CROP, el Programa Internacional de Estudios Comparativos sobre la Pobreza radicado en la Universidad de Bergen, Noruega. CROP está haciendo un gran esfuerzo para, desde una perspectiva crítica, combatir el discurso oficial sobre la pobreza elaborado desde hace más de treinta años por el Banco Mundial y reproducido incansablemente por los grandes medios de comunicación, autoridades gubernamentales, académicos y "expertos" varios. Población mundial: 6.800 millones, de los cuales 1.020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009) 2.000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov) 884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008) 924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003) 1.600 millones no tienen electricidad (UN Habitat, “Urban Energy”) 2.500 millones sin sistemas de dreanajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008) 774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org) 18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS) 218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006) Entre 1988 y 2002, el 25% más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1,16% al 0,92%, mientras que el opulento 10% más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71,1% de la riqueza mundial . El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos. Sólo ese 6,4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70% de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10% más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial. Conclusión: si no se combate la pobreza (¡ni se hable de erradicarla bajo el capitalismo!) es porque el sistema obedece a una lógica implacable centrada en la obtención del lucro, lo que concentra la riqueza y aumenta incesantemente la pobreza y la desigualdad económico-social. Después de cinco siglos de existencia esto es lo que el capitalismo tiene para ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiar al sistema? Si la humanidad tiene futuro, será claramente socialista. Con el capitalismo, en cambio, no habrá futuro para nadie. Ni para los ricos ni para los pobres. La sentencia de Friedrich Engels, y también de Rosa Luxemburgo: "socialismo o barbarie", es hoy más actual y vigente que nunca. Ninguna sociedad sobrevive cuando su impulso vital reside en la búsqueda incesante del lucro, y su motor es la ganancia. Más temprano que tarde provoca la desintegración de la vida social, la destrucción del medio ambiente, la decadencia política y una crisis moral. Todavía estamos a tiempo, pero ya no queda demasiado. http://www.atilioboron.com Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. rCR

UNIDAD LATINOAMERICANA

DISCURSO SOBRE LA UNIDAD LATINOAMERICANA Congreso de la República del Perú, Lima, 10 de junio de 2010 

 Presidencia de la República del Ecuador Queridas peruanas y peruanos, queridas ecuatorianas y ecuatorianos, queridas latinoamericanas y latinoamericanos: 

Hace doscientos años, el pensamiento libertario, la acción emancipadora, estuvo abrasando las conciencias, los espíritus y levantando llamaradas de dignidad por la América nuestra. Hace ya doscientos años, nuestros pueblos fueron conquistando heroicamente la soberanía, la capacidad de decidir por sí mismos su destino, liberándose de toda clase de dependencias; y lo hicieron bajo la guía de la palabra iluminada de nuestros grandes próceres, de aquellos que divulgaron las ideas libertarias en las páginas precursoras de El Mercurio Peruano y de las Primicias de la Cultura de Quito, cuya coincidencia en el tiempo muestra claramente que el mismo espíritu revolucionario estaba recorriendo todas las sangres de América mestiza. Pensamientos libres, libertarios surgidos del fondo multitudinario de los pueblos y que nutrieron la conciencia de nuestros próceres iluminando su grito inmenso en Chuquisaca, en la Declaración de Independencia de la Junta Tuitiva de La Paz, de los próceres del Diez de Agosto de 1809, en Quito, de los mártires del 2 de Agosto de 1810, también en Quito. En esas primeras publicaciones de los libres se aplaudió la inmensa dignidad, el ejemplo de Túpac Amaru, que sigue ardiendo de coraje todavía. Pero no fueron solamente Rossi y Espejo, Unanue y Morales, quienes guiaron con su palabra la marcha de los pueblos: después de ellos vinieron San Martín y Bolívar con sus huestes improvisadas al calor de la esperanza; con su talento visionario y su espada invencible, y sellaron para siempre la independencia de un mundo. Es lícito pensar y desear que las mejores páginas de nuestra hermandad estén aún por escribirse, pero es de justicia recordar las más gloriosas, las que escribimos juntos enPichincha, en Junín, en Ayacucho cuando tuvimos en la mano la oportunidad histórica de ser parte de la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria, tal como la imaginó nuestro común libertador, Simón Bolívar. Esa oportunidad histórica está presente hoy en toda su vigencia como tarea urgente, como sueño posible, como responsabilidad compartida e ineludible. Permítanme recordar bajo el cielo de esta Lima tan querida que en los momentos decisivos de nuestra primera independencia, dos ecuatorianas ilustres, Manuela Sáenz y Rosita Campusano, forjaban la unidad de nuestros pueblos trabajando por la causa de la libertad americana. Las dos, Manuela y Rosa, fueron honradas por el General San Martín con la orden de Caballeresas del Sol. Ellas anduvieron peleándole a la vida, la libertad de América, entre proclamas, sediciones, espionajes a favor de la causa libertaria, prendidas de la llama de la esperanza de cambiar. Tiempos tremendos, durísimos, nadie nos regaló la libertad, la independencia. Nuestros próceres escribieron con sangre estas páginas de gloria. Bolívar, por entonces, anunciaba con su clarividente voz: “La unidad de nuestros pueblos no es una simple quimera de los hombres, sino un inexorable decreto del destino”. Esta guerra de emancipación no solo se libraba en los campos de batalla, con el atronar de los cañones; en los escenarios del pensamiento también se desarrollaba una lucha a pura vida en contra de la muerte; la simiente sembrada a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII por notables filósofos, teólogos y juristas que, desde las cátedras de la Universidad de San Gregorio, iniciaron una profunda renovación del pensamiento, que no solo incluyó la superación del viejo y anquilosado pensamiento escolástico, reducido ya a una caricatura de sí mismo, sino que sentó, en forma crítica y audaz, los fundamentos para la concepción de los nuevos Estados. Hoy, hemos superado y para siempre el encono y la tragedia, que durante tantos años mancharon y desangraron a nuestros pueblos. Esa fe compartida, la historia y especialmente el futuro común, la voluntad política de los gobernantes, la consagración pacifista de sus pobladores, serán la salvaguarda y la garantía para que nunca más un cambio de diatribas sea responsable, con la sombra oprobiosa de las armas, de la desunión de nuestra gente. Vengo desde mi Patria ecuatorial para entregar a las peruanas, a los peruanos, un gran abrazo fraternal; vengo a esta Patria que fue cantada por sus poetas y relatada por sus historiadores, para renovar los votos de fe en nuestro destino común; vengo con mensajes de paz y unidad, que son ahora, sobre la base de la equidad y la justicia, la gran meta de todos nuestros pueblos. Mi agradecimiento por las amables palabras del señor Presidente del Congreso del Perú, que son portadoras del sentimiento de amistad que hoy, por felicidad histórica, define las relacionesentre nuestros respectivos países. Agradezco también, no a nombre mío, yo sé que esta condecoración no es para el presidente Rafael Correa, sino para el pueblo hermano al cual represento; agradezco también, a nombre de las ecuatorianas y ecuatorianos la “Medalla de Honor del Congreso de la República del Perú”, en el Grado de Gran Cruz; esta condecoración, sus eslabones, constituyen un puente de amistad y de cariño entre nuestros pueblos. Invoco la memoria de nuestros precursores, de nuestros próceres y combatientes por la soberanía, por la dignidad, de quienes hicieron nacer a nuestras Patrias libres y soberanas, para recordar que nuestra ruta está trazada ya desde hace doscientos años, y que llevarla a su destino es la responsabilidad que la historia ha puesto en nuestras manos. Es por eso, justamente, que la Constitución Peruana ha dispuesto en su artículo 44, que uno de los deberes del Estado, junto a la defensa de la soberanía y los derechos humanos; junto a la protección de sus pobladores y su seguridad;junto a la búsqueda del bienestar general que se funda en la justicia, se encuentra el deber de … establecer y ejecutar la política de fronteras y promover la integración, particularmente latinoamericana, así como el desarrollo y la cohesión de las zonas fronterizas, en concordancia con la política exterior. ¡Qué importante es este reconocimiento del deber primordial del Estado, inscrito en la Ley Fundamental que rige la vida jurídica de este noble país! En ese reconocimiento se encuentra el fundamento y el punto de partida de lo que debe ser el proceso de la unidad americana, que irá lentamente reemplazando el concepto de frontera por el de integración y cohesión, tal como está expresado en el texto constitucional, cuyos autores, obedeciendo la voluntad mayoritaria del pueblo soberano, entendieron que ya es imprescindible sustituir la idea de límite y separación, con la idea de unión y conjunción de vida, intereses y principios. El Quinto Eje de nuestra Revolución Ciudadana constituye el RESCATE DE LA DIGNIDAD, SOBERANÍA Y BÚSQUEDA DE LA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA. En el que hemos definido con claridad meridiana que: “el Ecuador se integra desde hoy y de manera decidida a la construcción de la Gran Nación Sudamericana, aquella utopía de Bolívar y San Martín, que, gracias a la voluntad de nuestros pueblos, verá la luz y, con sus centellas históricas será capaz de ofrecer otros horizontes de hermandad y fraternidad a los pueblos sudamericanos, pueblos justos, altivos, soberanos”. Hemos probado con el presidente Alan García, con el trabajo mancomunado de los gabinetes de ambos países, que lo que nos une es infinitamente mayor que alguna desavenencia formal o memorial; y, por ello, hoy podemos repetir con orgullo que nada, ninguna antojadiza tradición, ni nadie, ni vendedores de armas, ni azuzadores interesados podrán hacer que volvamos siquiera a pensar en un conflictoterritorial que reavive la lucha entre hermanos. [APLAUSOS] Es mucho más lo que nos une, y podemos abundar en más ejemplos, como la solidaridad demostrada a principio del siglo pasado por la Unión de Comerciantes de Piura que financiaba la reconstrucción de un puente caído en nuestra provincia de El Oro. Mucho antes, Perú fue tierra hospitalaria para nuestros compatriotas proscritos, empezando por Manuelita Sáenz, radicada en Paita, donde murió en 1856. Allí la visitó Ricardo Palma, el más ilustre peruanista, y la visitaron próceres como Garibaldi, el padre de la Italia moderna; Simón Rodríguez, el maestro del libertador; y Herman Melville, novelista norteamericano. El mismo Bolívar, consecuente con su pensamiento instituyó la Feria de Integración que desde 1829 tiene lugar cada año, en septiembre, en Loja. Allá tenemos una comunión mucho más antigua, cuatro veces centenaria, el culto a la Virgen del Cisne –La Churona, como la llamamos en Ecuador-, queconvoca un peregrinaje de millares de fieles que acuden desde el Perú y que en abrazo ritual con los ecuatorianos profesan su fe de manera solidaria, una vocación gemela e indivisible que es una lección de amor para América Latina. En Perú se publicó por entregas, en el diario “La Unión” de Piura, la primera novela ecuatoriana: “La Emancipada” de Miguel Riofrío, patriota liberal exiliado que el Perú supo acoger con magnanimidad, hasta adoptar su manual para la enseñanza del castellano como texto oficial en las escuelas del Perú. Esto ocurrió en la segunda mitad del siglo XIX, y nuestro Viejo Luchador, el General Eloy Alfaro Delgado (por encuesta popular elegido el mejor ecuatoriano de todos los tiempos) gozó también de la hospitalidad limeña y peruana pocos años después. Alfaro se reunía a menudo con escritores y políticos peruanos, y es célebre su entrevista con Antonio Maceo en un hotel limeño para fraguar la libertad de Cuba. Para Alfaro fue fundamental su tiempo de residencia en Lima entre 1886 y 1890. Con la ayuda de Don Ricardo Palma, accedió, a través de la Biblioteca Nacional del Perú, a una serie de documentos sobre la historia latinoamericana; se podría decir que entonces, como sucedió antes con Lamar u Olmedo, éramos ciudadanos del continente (como lo mencionó el señor Presidente del Congreso), y ojalá en el futuro seamos capaces de volver a esa ciudadanía colectiva, que invoca historias, leyendas, tradiciones; pero aún más, en el futuro será no solo justa sino evidentemente necesaria, como necesaria y justa ha sido la relación entre los dos pueblos, ejemplificada por el abrazo fronterizo y entrañable entre Oswaldo Guayasamín y Víctor Delfín, acompañados de poetas, artistas y cantores en los críticos momentos de 1995. También y por supuesto el abrazo cotidiano entre comerciantes, ciudadanos y ciudadanas que expresan con claridad que sobre las diferencias hay ríos subterráneos del corazón que nos unen, que nadie los puede detener. Las voces más altas de nuestra poesía se levantan hermanadas en los versos de César Vallejo y de César Dávila Andrade. Tenemos conocimiento del trabajo armonioso de un guión cinematográfico, que desgraciadamente no ha podido ser encontrado y que realizaran alrededor de 1932, a 4 manos, nuestro Pablo Palacio y, quien fuera Vicepresidente del Perú en el primer período del presidente Alan García, el maestro y sabio, Luis Alberto Sánchez. [APLAUSOS] Sobre las bases de nuestra historia común, de nuestros sueños y esperanzas inauguramos el futuro. El gobierno de la Revolución Ciudadana ecuatoriana, con un abrazo interminable, compromete su apoyo para que la integración efectiva y el desarrollo equitativo sean una bandera de libertad, de unidad y de fraternidad, flameando siempre en el alma de nuestros pueblos. Decía ese inmenso pensador peruano, José Carlos Mariátegui, [APLAUSOS]… uno de los guías del Socialismo del Siglo XXI: “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano”. [APLAUSOS] Así será, compañero Mariátegui. La doctrina no puede ser un recetario, sino, como él lo decía, “un método de interpretación histórico que allí donde se ha mostrado revolucionario y genuino, no ha obedecido nunca a un determinismo rígido y pasivo”. Socialismo con nombre propio, con nuestra imaginación y nuestras necesidades; sin manuales ni retórica; con nuestra decisión de no culpar al destino, sino trazarlo. Este cambio de época debe significar, además, la reflexión permanente, la autocrítica, la voluntad de cambiar el porvenir y no conformarnos con maldecir la miseria. No culpemos a vecinos ni ajenos; no acusemos aantiguos destinos manifiestos, no endilguemos nuestra responsabilidad a otras generaciones. ¡Vamos hacia el cambio cultural como premisa de la transformación integral de la sociedad!, [APLAUSOS]… así nos podremos incorporar, con la sabiduría milenaria de nuestros pueblos, y con el conocimiento, la ciencia, la tecnología a esa sociedad del buen vivir que tanto demandan nuestras patrias. Luchemos contra las taras sociales, contra la amnesia política, contra el conformismo y la abulia de revolucionarios de escritorio, contra el lacayismo intelectual, contra el sicariato de tinta que mancha vidas honestas, contra analistas falsarios, contra profetas frustrados, contra fariseos y demagogos. Así seremos dignos de ofrendar a las futuras generaciones la Patria Grande, con sus identidades particulares capaces de ofrecer a sus habitantes las condiciones para vivir con bienestar, con justicia, con soberanía y con paz. Atrás ha quedado el tiempo en que proyectos y programas conjuntos de indudable beneficio para los dos pueblos eran relegados por el condicionamiento que imponía el problema limítrofe. Hoy, por el contrario, la demanda de nuestros pueblos y la voluntad política de sus gobernantes, colocan a los dos países frente a un amplio horizonte de cooperación en los más diversos ámbitos. Numerosos acuerdos y convenios, algunos de ellos ya cumplidos y otros en proceso de ejecución, ponen en evidencia la nueva etapa de la relación bilateral, orientada al desarrollo de ecuatorianos y peruanos, especialmente de aquellos que viven en las regiones que hemos llamado fronterizas, y que se han convertido ya en zonas de integración. Podemos avizorar que muy pronto nuestras fronteras serán cada vez más tenues e intangibles, sin minas, sin peligro; con anchas vías y puentes, como ya los tenemos hoy mismo, y con niveles intensivos de intercambio, de ir y venir creativo, incansable. La historia de la unidad de los pueblos se escribe en Latinoamérica hoy día, la escribimos ecuatorianos y peruanos con letras indelebles, con absoluta decisión, con total respeto y fraternidad; y es que pocos pueblos tienen tanto en común, tanta vocación de unidad, tanta cercanía histórica cultural, tanta complementariedad de todo orden, como lo tienen Ecuador y Perú. Los encuentros presidenciales y las reuniones de los gabinetes binacionales de ministros, constituyen el escenario y la oportunidad adecuados para estrechar las relaciones entre los dos países y para hacer el seguimiento de los convenios y de los compromisos que asumimos. Ya hemos realizado tres gabinetes binacionales. ¿En qué lugar del mundo –pregunto yo- los gobiernos de países vecinos sesionan en pleno, conjuntamente? Estamos haciendo historia en este sentido, y en muchos otros sentidos. Se han celebrado encuentros en Tumbes, Machala y Piura y se está preparando un cuartoque tendrá lugar en Loja en el próximo mes de octubre. A modo de ejemplo, puedo decirles que en el encuentro de Piura, celebrado en octubre del 2009, se decidió dar prioridad a tres amplios sectores de la relación bilateral: el desarrollo social y cooperación ambiental; la integración económica, comercial y turística; y, la seguridad. En desarrollo social y cooperación ambiental, con el Presidente Alan García constatamos con beneplácito el trabajo dentro del “Plan de Acción Conjunto para la Superación de la Pobreza en la Zona de Integración Fronteriza, mediante proyectos y acciones en educación, salud, ambiente, desarrollo social y producción para atender a los sectores más vulnerables”, un plan directamente orientado a mejorar la situación de las poblaciones por largo tiempo relegadas de las zonas fronterizas. De otro lado, debe destacarse la dinamia que en los últimos años han tomado las relaciones comerciales entre los dos países, ubicando al Ecuador como uno de los principalesproveedores de productos al mercado peruano y viceversa. Los indicadores de los tres años anteriores muestran un significativo crecimiento de las exportaciones no petroleras, la incorporación de nuevas partidas y los encuentros frecuentes de misiones empresariales que buscan incrementar oportunidades de intercambio comercial. Las cifras demuestran que en el período comprendido entre 1990 y el presente año, el intercambio comercial acumulado ecuatoriano-peruano ascendió a 13.736 millones de dólares, con tasas –esto es muy importante-, con tasas de crecimiento promedio anual de las exportaciones del 10,43% y para las importaciones del 18,05% (cifras del lado ecuatoriano, el recíproco para el lado peruano), en evidente contraste con las tasas de crecimiento anual registradas en el resto del mundo, que llegaron apenas al 8,79% en las exportaciones, y al 11,46% en las importaciones. En otro ámbito, un proyecto que es sin duda emblemático de la cooperación y el entendimiento de los dos pueblos, es el de desminado humanitario, Ecuador y Perú han dado importantes pasos trabajando de manera coordinada en las regiones fronterizas desde hace ya diez años, con la mira puesta en lograr que el año 2017 los territorios de los dos países puedan ser declarados “libres de minas”. Este proceso, que se lleva adelante de conformidad con la “Convención de Ottawa sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonales”, debe ser ejemplo para el mundo; el que dos países que tuvieron varios conflictos armados, se encuentren a la vuelta de poco tiempo trabajando juntos para liberar a sus pueblos de una de las más terribles secuelas de la guerra: las inocentes víctimas civiles de las minas antipersonales. Muestra también de la hermandad existente entre Ecuador y Perú es la puesta en práctica de la atención gratuita de los pobladores de laszonas fronterizas en los establecimientos de salud de los dos países. Me satisface enormemente, para mí es una inmensa alegría, informar que hasta el mes de abril de este año, casi 10.000 ciudadanos peruanos han sido atendidos en hospitales y centros de salud ecuatorianos en la frontera común. [APLAUSOS]… Sería cansino enumerar todas las cosas que están avanzando en nuestra frontera común y en la integración de nuestros países. Solo permítanme añadir que el día de ayer, en un nuevo hito planetario, hemos acordado con el señor Presidente del Perú tener embajadas binacionales, es decir, representando a los intereses de ambos países. [APLAUSOS]… De esta forma la embajada ecuatoriana en Suecia representará también los intereses de Perú y la embajada peruana en Argelia representará los intereses de Ecuador. La integración no es para nosotros una opción entre otras, ni queda sujeta a los cambiantes factores de nuestra vida económica y política. La integración, en la que tanto soñó nuestro común Libertador, es hoy un imperativo histórico ineludible, y a él deben quedar supeditadas las agendas nacionales. Es mucho lo que se ha logrado en los últimos 10 años en esta materia. En América del Sur hemos superado grandes obstáculos históricos para dar vida a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Un proceso de integración realmente alentador que busca unir a regiones tradicionalmente apartadas, como lo han sido los países andinos de los países del litoral atlántico, y que permita por fin que América del Sur se conforme como un bloque de peso en el concierto internacional, con injerencia en las grandes decisiones de la humanidad. Como Presidente del Ecuador y presidente pro tempore de UNASUR, quisiera sinceramente agradecer la diligencia y prontitud con la que el Congreso del Perú acogió nuestro pedido de aprobar el tratado constitutivo de la Unión de Naciones de Suramérica. Cuando muchos de los pueblos de América Latina nos encontramos celebrando el Bicentenario de nuestros nacimientos a la vida independiente, nuevos vientos de cambio, de revolución, que nos conmocionan desde las montañas a los valles y penetran hasta el íntimo del alma, están transformando las conciencias de millones de hombres, niños y mujeres que se ponen de pie y saludan el comienzo de una nueva historia. Hemos entendido por fin que hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez, como sentenciaba hace 200 años la Junta Tuitiva en Bolivia, al emprender la lucha por su primera independencia. Qué bello ver, 200 años después, a una América Latina que vuelve a despertarse, que busca su verdadera independencia y emancipación, y su tan anhelada, pero frustrada unión para así enfrentar los retos del futuro. Bolívar (lo vemos hoy) no aró en el mar ni sembró en el viento. Y como decía el día de ayer en la Universidad de San Marcos, cuando logremos nuestra unión, adiferencia de uniones como la europea, que tendrán que explicarles a sus hijos por qué se unieron, nosotros tendremos que explicarles a los nuestros por qué nos demoramos tanto. [APLAUSOS]… Desde el sur del Río Bravo hasta la Patagonia soplan vientos de cambio y renovación, está reverdeciendo la esperanza. ¡Vamos decididos y alegres, con el alma llena de banderas a la consecución de nuestra unión y de nuestra segunda y definitiva independencia! ¡Qué viva el Perú!, ¡qué viva Ecuador!, ¡Que viva nuestra Patria Grande, la América Latina! ¡Hasta la victoria siempre compañeros! Muchas gracias. Dios los bendiga. 
Rafael Correa Delgado PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR

RITUAL

“Todo ser viviente –sin importar el tiempo que viva—debe morir. No hay otro camino. Una vez está inmerso en la existencia cíclica, no puedes vivir fuera de su naturaleza. Por maravillosas que puedan ser las cosas, en su naturaleza está escrito que tanto ellas como tú, que te deleitas en ellas, debéis acabar decayendo”. Dalai Lama.

Llegó aquella mañana impulsado por la idea de volver. Desde entonces, esperó frente al altar de lamaraya donde debía someterse a interminables pruebas. Cada año presenciaba el mismo ritual, deseoso de involucrarse en aquellas experiencias que facilitarían su salvación. El dios personificaba para él, la posibilidad de ser liberado de penas, una vía de escape necesaria no solo de sus perseguidores sino también, de tantos años de horror.  Ya iban 134 intentos sin resultado alguno porque ocultaba la deuda de un doloroso y remoto pasado, una historia nefasta. Sabíe que debía expiar sus culpas. En sueños, siempre experimentó cómo su alma se purificaba. Luego, su delirio se  manifestó en fuego y cenizas sobre el río sagrado. Huía de sus miedos. Se sintió perdido entre aquella selva tan conocida. Anhelaba fervientemente, regresar a su hogar, aspirar el aire de la callejuela que lo conduciría finalmente hasta el rancho, donde su mujer lo estaría esperando. Después del crimen, Augusto Linares  se sentía perseguido por un grupo de hombres armados. Pasó el  resto de su vida  vagando por las montañas hasta que el frío y la soledad lo atraparon como un animal.  

Mientras esperaba, recordó la pesadilla que durante años se le presentaba en sueños. Revivió la imagen del  furioso alazán que levantaba sus patas delanteras lo lanzaba hasta dejarlo maltrecho sobre la tierra húmeda. Cansado, se recostó a la orilla del rio mientras esperaba su turno. Respiró profundo y comenzó a relacionar la huida con el angustioso sueño. 

—Es solo un sueño –se dijo a sí mismo, mientras escupía chimó sobre las aguas, limpia la espesa y espumosa saliva atrapada entre las comisuras de sus labios. Sonrió con sarcasmo después de mucho tiempo. Agotado, quedó dormido con la cabeza sobre sus brazos cruzados. A ratos despertaba, y con los ojos fijos en la oscuridad de la selva, reflexionaba sin arrepentimientos, sobre su desgracia. Sabe que no puede pasar el resto de su vida huyendo. Pensaba en su rancho, en la cara que pondría su mujer cuando lo viera llegar.

Aquella noche, vida y muerte unidas asistieron a la cita con aquel olor a sándalo que suelen expeler sus blancos ropajes. Todos  llegaron al lugar para celebrar el solemne festín gnóstico donde un grupo de vírgenes aguardba el momento para dar inicio a la ceremonia. A orillas del templo, observó durante un rato la pira que con sus brazos extendidos, recorría las aguas hasta confundirse con la alucinada y espesa niebla. Al amanecer, con la llegada de la luz, intentó encontrar su rostro, abrió los ojos sin brillo y se descubrió de nuevo en aquel lugar sombrío cargado de fantasmales sombras. El silencio, cansado de sentirse atrapado entre los cuerpos inertes, se liberó e inundó el ambiente con el vaho putrefacto que atrae las moscas. Nadie lloraba. Augusto logró escapar de lo que para él, parecía un interminable ritual, y regresó al lugar donde la ceremonia avanzaba. Durmió de nuevo.

Despierta cansado. Con dificultad, extendió la mirada  sobre una empinadura solitaria. El sol le niega su luz. No percibía los impuros olores que lo acompañaban ni el séquito de moscas pegados a su cuerpo. Se alimentan con su piel.  En su delirio, creyó haber llegado al rancho donde una sombra conocida atravesaba el umbral y se detuvo a su lado. Mariana, la mujer de Pasto, su mujer, la misma que lo acompañó durante tantos años. Ella, que jamás pudo explicar la huida de su marido, sintió su presencia y  sin mirarlo,  habló extrañada.

 —Te hacía en otro sitio, pudriéndote como un animal salvaje, entregado a los buitres del desierto. Alguien dijo que recorrías Berruecos como un loco, con un ramillete de culpas sobre tus hombros. Te vieron por última vez en aquella bodega donde predicaste con orgullo tu crimen. ¡No cuentes conmigo!

Ella no pudo vivir en paz desde que lo supo partícipe de aquella macabra conspiración. Mientras intentaba hacerse escuchar, el alma de Augusto ya no se encontraba frente a ella. Ahora vagaba por los caminos de Berruecos buscando donde enterrar con su pecado.

Más allá, la hamaca de un hombre que también esperaba turno, con sus quejas, movió las cuerdas de su hamaca y lo despertó. Sin levantarse, sacudió su cabeza para ver de dónde provenían aquellos  terribles gemidos. Más allá, a escasos metros del templo, divisó las almas en pena que se movían de un lugar a otro. Escuchó los gritos de una mujer cuyo cuerpo sería lanzado a las aguas, junto a su difunto marido. A unos pasos de ella, el asesino. —Debe ser él, -pensó el hombre-,  cuando divisó a Augusto, quien al percatarse de su presencia,  corrió horrorizado. Al sentirse amenazado, trató de esconder su rostro en las espaldas de los otros. El hombre lo siguió con la mirada,  —¡pobre hombre! –dijo en voz baja, y agregó: —No ha entendido que ya no forma parte de la realidad.

Pero Augusto vagaba entre las sombras de su memoria, aún conservaba  aquel  remolino de angustias que luchaba por salir de su cuerpo para tomar un poco de  aire. Se detuvo y asustado, corrió hasta el altar. Se arrodilló. Asumió sus culpas e imploró perdón mientras los familiares del difunto que en ese momento era atendido, permanecían de pie, y que sin mirarlo, le hicieron señas para que saliera del lugar.  Al caer la tarde, la oscuridad se adueñó del lugar. Cada grito resonaba en la mente de Augusto como un latigazo, un vía crucis que traspasaba sus entrañas hasta estremecerlo de pánico. Se sentó sobre un tronco y agudizó sus oídos para escuchar. Todos,  han callado los sonidos.

Al otro día. Augusto despertó con sed, acompañado de un fuerte dolor en sus caderas que le impedía dirigirse al altar. Bajó la mirada y observó con asco las purulentas llagas que latían desde sus pies hasta la cintura.

—¡Coño, hasta después de muerto me persiguen –pensó.  Presa de un horror indescriptible, logró levantarse, miró con horror su cuerpo y huyó despavorido del lugar para internarse en la selva, donde permaneció oculto durante años. Aturdido, caminaba de un lado a otro. Recodó entonces, los sucesos de Berruecos.

A lo lejos le pareció escuchar  voces. Era el rumor del aire húmedo y confuso que exhalaba cada una de sus heridas. Detuvo el paso. Reclinó la cabeza para descansar, intentó dormir en vano. Los recuerdos se deslizaron por su memoria de muerte como quien arrastra a su paso los desperdicios de algún viejo barco sumergido en alta mar. Estos pensamientos y el cansancio, lo hicieron dormir. Esa madrugada, Augusto abrió los ojos y pensó que todo fuera de él parecía un espejismo. Siempre creyó que la mente lo engañaba.

En la orilla, en el mismo lugar donde la noche anterior había quedado dormido mientras huía, un rayo de claridad le dejó ver la herida. Supo que estaba rodeado de vahos y orinaderas, las mismas que desandan el silencio cada noche para dar vida a las noctámbulas aves y osamentas que flotan sobre el antiguo rio, ahora convertido en infierno. El mismo infierno donde siglos antes, se levantó desde las sombras para cabalgar las repetidas visiones que ahora lo acosaban.  

Recordó con nostalgia aquella imagen del lugar donde yacía  el soldado muerto en medio de una espantosa penumbra por donde después del crimen, alguien jamás pasó. Al otro lado de su hamaca, un hombre contaba su encuentro en aquella bodega donde todos hablaban del soldado muerto y la huida del asesino para evitar que lo acusaran de aquel crimen. Augusto presintió que éste era el mismo hombre que lo había perseguido siempre y sintió pena por él. Pronto sería cremado.

Como pudo, Augusto se levantó y regresó al lugar de la ceremonia. No podía huir de la muerte. En un intento por acercarse al altar, cayó tendido a la orilla del río. El pánico lo doblegó, le arrebató la valentía de otros tiempos  y le restó fuerzas a sus piernas. Fue en ese momento cuando se encontró de frente por tercera vez con la mirada del hombre que lo perseguía y que ahora le solicitaba suplicante, que se levantara y alejara del altar. 

Continuaba  el ritual ceremonioso donde las almas enterrarían sus vidas pasadas en los olvidos para renacer desde las tinieblas. Comenzaron los lavatorios. Tendrían que recorrer los caminos de su anterior existencia,  sumergirse en el río sagrado que posiblemente, los traería a una vida nueva. Otros, debían someterse al juicio final y al castigo merecido. No platicarían con alguien porque su palabra estaría ausente. Sus ojos mirarían solo  al vacío. El arrepentimiento los acercaría de nuevo hasta el altar del dios. Aquellos que se habían salvado, colocaban sus tributos a los pies de la esfinge, rogando olvido y redención.

Frente a aquel ritual, Augusto se sintió incómodo. No se encontraba arrepentido de nada. No fue llamado. Miró a su alrededor. Todos dormían de nuevo. Desde su hamaca, miró al hombre muerto, había sido salvado. Indiferente, intentó voltearse de espaldas para evadir su mirada. Pero no pudo. El sueño se había ido con el estremecimiento  de cada una de las cuerdas de su hamaca. Lamentó su vana existencia. Como pudo, se levantó y caminó de nuevo hasta el altar. Extendió los brazos hacia el dios y se arrodilló como si sintiera paz al mirarlo.  Se sintió miserable y despreciado. Regresaron los espectros del alma a galopar sobre sus heridas y una sed infinita resecó su boca.

La noche avanzó lentamente. La luna recogió su sábana de estrellas mientras se deslíe en un juego interminable de luces y sombras.  Por primera vez, Augusto Sintió frío. Solo una luz y el gorjeo de un pájaro lo obligaron a salir de su hamaca. Tomó agua y volvió a dormir hasta que escuchó a la voz de su mujer:

 —¡Llegaste tarde! No te esperaba, —le dijo.  Augusto, extrañado de encontrarse en casa,  se dirigió al corredor de su casa. Debe asegurarse que su alegría no sea producto de un terrible sueño, una pesadilla. Se miró en el viejo espejo, colgado de un tronco. Se observó detenidamente el cuerpo, el rostro perdido en otros tiempos, desandando historias. Habló a su imagen:

 

 —No has cambiado con los años. Tus ojos siguen tan grandes allí, donde siempre.

Miró a través del espejo. A sus espaldas, cerca del tinajero, su mujer lo miraba sorprendida. Parecía asustada. Augusto tomó un perol para beber agua pero al introducirlo en el contenedor, detectó que allí solo hay  arena. Disgustado, se volvió hacia ella para castigarla pero recordó que ella no sentiría los golpes de un muerto, así que decidió bajar la guardia y le susurró al oído: —muero de sed. Trató de tocarla, rodearla por la cintura con sus brazos de acero y entonces, comenzó a preguntarse por sus manos.

El hombre caminó hasta la hamaca donde Augusto dormía. Con curiosidad, acercó el oído hasta su cara para escuchar sus palabras mientras Augusto balbuceba, desesperado:

   ¡Agua! ¡Agua!

 —Muere de sed. –gritó el hombre a los otros, mientras apartaba su cara con asco.

— Quizás, otra ilusión de su mente, parece tener pesadillas, -dijo otro-, habrá olvidado que alguna vez estuvo aquí.

 Augusto continuó con su pesadilla: “Si ella pregunta le diré que estoy ciego de vejez y que mis ojos continúan en su lugar,  ofreciendo tributos a Dios. En sus pesadillas  no sentía sus manos. Su cuerpo, un monstruo insensible, frío se encontraba ahora, atascado en el viejo espejo, desde donde solo miraba a su mujer,  quien no lo mira.

Augusto escudriñó los rincones del rancho. Recordó el día de su entierro. Ella lo vio acercarse al ataúd como si temiera que alguien lo reconozca pero permaneció callada.

 —Vivo después de todo, —pensó Augusto—. Luego agregó —Pero nadie me mira. Nadie sabe de aquel crimen.  Todos oraban, se disculpaban por su  tardanza y miraban al  difunto. Desde el aire, Augusto se observó caminando detrás de su ataúd, - mientras se sumergía en otro sueño.

Cuando despertó, su cuerpo fue conducido hasta el río para ser sumergido en sus aguas.  Todos celebraban su muerte. No sería cremado. Lo colocarían sobre las aguas, donde le esperaron diminutos enemigos para disfrutar cada estallido de su cuerpo inerte y con ellos, las almas de aquellos inocentes que fueron perseguidos, maltratados, hacinados, acusados y serenados por él. “Ellos si regresarán para iniciar una nueva vida” –escuchó Augusto. Desesperado por no saberse vivo, saltó de la hamanaca y corrió, corrió sin lugar fijo, solo deseaba escapar de allí  para encontrar de nuevo su imagen frente al espejo. Mientras huía del lugar,  gritaba:

—Jamás apareció mi nombre porque nadie me vio. No me lloran como a los otros, ni me entierran como debe ser.

Regresan los oscuros labetintos al alma de Augusto, quien ahora se mira entre las aguas, desde donde escapa cargado de podredumbre para incorporarse a la fila donde los otros esperan. Fue interrogado sobre su vida. Con una actitud de indiferencia total mintió al afirmar que no recordaba su vida anterior porque había tomado de las aguas del olvido. Trató en vano de evadir la justicia del dios  como si jamás lo hubieran conocido. Fue condenado y tuvo que marchar con sus sueños y otras sombras, huyó de la mirada del hombre, el soldado asesinado, el mismo que lo observó durante el ritual, el mismo que lo perseguiría desde los espantos.

Augusto, se internó en las profundidades de la muerte. Para él, ya no lastimaban las purulentas heridas rodeadas de moscas. Despierta cada año solo para descubrir su realidad. Antes se sumergirse en el sueño profundo desde donde no podrá despertar, visita los lugares por donde  se desarrolló su vida. Su alma insiste en aparecer en su rancho, donde entra sigilosamente y se mete en su hamaca, de donde no debió jamás salir. Con su alma, regresan las torturas con sus alfileres de hastío al pueblo, mientras se regocijan de la falsa valentía de los traidores. La muerte la muerte tampoco  ha podido evitar que su alma se sienta invadida de nostalgias por la vida; de allí, su insistencia, su deseo de purificarse y comenzar de nuevo. Solo sueña con volver junto a Pasto, junto a su mujer. Aun después de muerto,  la mirada del héroe asesinado lo acosa con su olor a pólvora y sangre. —Estoy perdido.  Las horas se esfuman con la brisa y  no detienen la memoria en el camino. Esta maldición me persigue, -se dice a sí mismo cada vez que se levanta para encontrarse de nuevo con el dedo inquisidor que le reclama por el crimen. Pero Niega los hechos. Se sobresalta y finalmente, logra escuchar la voz del Dios:

—Terminó tu ciclo. No regresarás. Estás destinado a ser un alma errante y oscura como si jamás hubieses existido. Quedarás atrapado en un viaje sin retorno. Deambularás por las aguas sucias con la herida callada mientras las moscas se alimentan de ti. Dormirás entre la podredumbre hasta que te vuelvas nada. Ya no importarán las balas ni promesas escritas porque el hielo detendrá tu palabra. No podrán ya acariciar tus dedos los lechos de arena, los riscos, los peces, y tus ojos extraviados, se vaciarán con los años.  Luego, escuchó la voz del Soldado:

— Y de otros tiempos, sin presente ni pasado y olvidos, regresaré  como el soldado heroico a quien cegaste su vida mientras tú jamás volverá a ocupar otro cuerpo. ¡Como si jamás, hubieras existido!

Todos lanzan sus guirnaldas al río mientras el agua traga el cuerpo de Augusto. Nadie lo despide. Sus restos fueron lanzados al rio sin recibir los beneficios de la pira con sus olores a sándalo, las oraciones milenarias, mantras, sacerdotes ni viejos recuerdos. Solo aquellas palabras que lo condenaron por siglos de los siglos:

Que el castigo de los dioses se cumpla en ti para que no se te permita ir al sol, ni puedas aspirar el aliento del viento suave que vive en las verdes montañas, que mueras de sed sin ver las aguas porque ese será tu destino. La angustia entreteje sus heridas y le recuerda que a lo lejos, un jinete cabalga sobre sus infortunios mientras la muerte lo persigue por Berruecos.

 Cumaná, 1994

 



ABRIL

“La vida es una constante y hermosa destrucción. Vivir es hacer daño. ”Fernando Paz Castillo 

Despierto aprisionado entre orígenes y significados. Las dificultades se asoman esta mañana como una montaña aplastante sobre mis intestinos. Caigo nuevamente arrinconado entre almohadones. Enciendo el televisor, fumo y cavilo. Me conecto con la realidad externa, inmediata y me asquea la situación humana. No decido internarme ahora en inconsciencias. Intento dormir nuevamente para alcanzar el sueño. Las inquietudes regresan como las penas de amor. Traen mentiras como en los viejos tiempos. Con sus afiladas garras intentan drenar mi corazón hasta hacerlo un solo pensamiento, vacío e indiferente. Me siento flotar sobre una nube de miserias que pretende detener mis pasos. Un objeto en este inmenso templo de angustias donde los hombres rezan al odio frente a un altar sin dioses, sin futuro. Nada pasa. Todo es nada. Es masa. ¿Cómo saber si soy yo y no otro, o no morir en el intento de acercarme a mi? En el pasado fui libre e independiente. En asamblea resolvíamos los problemas. Nadie era dueño del poder. Hoy, todos quieren serlo. Hoy, todos defienden su pedazo individual. No existía entonces, la conspiración ni los golpistas. Los campos de concentración surgieron luego. Una imagen se desdobla. La primera, limpia mis dientes mientras la otra, enciende el televisor. Hablan engaños y tiranías. Despierto temeroso y comprendo. Nos quieren quitar el sueño. Debo salir. El televisor se impregna de imágenes y voces nunca vistas ni oídas. Pretenden destruir mi identidad. Se han multiplicado hasta hacerme doler de frustración y miedo. Enmudezco de rabia. En este aparente silencio me anulan como hombre, como mujer, como pueblo. Debo salir. Intento colocar el pantalón entre las piernas y con terror descubro que no hay espacio para ellas. Caigo de espaldas, vencido sobre la cama. Miro al techo mientras un sudor viscoso, frío y secreto me recubre. Mis manos tiemblan al descubrirse en el vacío, en otro sitio, diferente al de sus brazos. La irracional tristeza me aliena con su traje de pena. ¡No existiré mañana! Debo salir o me convertiré en una sombra mutilada asomada a la ventana. Las calles se cubrirán de máquinas, ruidos y podredumbre nuevamente para ocultar la verdadera naturaleza de los miedos. La forma de las nubes auguraron los detalles. Un humo negro en espirales se esparcía sobre el aire. La imaginaria respuesta era una profecía. No saldría a la calle. La libertad plena no existe. Como pude, apagué el televisor y miré. Un grupo de hombres y mujeres. Se levantaban. Estaban condenados por las pasiones mediáticas. La pantalla los entusiasma y conduce hacia el cadalso. Hipnotizados, cometen cualquier atrocidad. Más allá, en otra acera, otros caen ensangrentados a los pies de la anarquía. Despierto. En esa falsa libertad que nos iguala, a la que estaba sometida, demagogia lleva la mejor parte. Colonna se repite en estos tiempos. La vieja sociedad se desintegra y en su lucha, amenaza con llevarse todo. Pero la angustia le reclama a mi estómago. No puedo detenerme. Nada me sostiene, sólo el sueño. Debo levantarme, cruzar la calle y llegar hasta los otros. Pero no tengo piernas ni brazos ni manos ni cara... Debo recuperar el sueño. Me arrastro como puedo hasta la calle y grito: ¡Voy!, ¡Soy sueño! ¡Sueño pueblo! ¡Despierto! ¡Soy pueblo!. Betina, 2001

¿QUÉ ES EL PROTOCOLO DE KIOTO?

El Protocolo de Kioto es un documento de acuerdo internacional para controlar los efectos nocivos de la acción humana sobre el medio ambiente desde el punto de vista ecológico, económico y de justicia global. Un problema que afecta a todos y requiere de la participación de todos. El objetivo del Protocolo de Kioto es reducir en un 5,2% las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, con relación a los niveles de 1990, durante el periodo 2008-2012. Es el principal instrumento internacional para hacer frente al cambio climático. Con ese fin, el Protocolo contiene objetivos para que los países industrializados reduzcan las emisiones de los seis gases de efecto invernadero originados por las actividades humanas: dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O), hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6). Entre las actividades a las que se exige que reduzcan sus emisiones, se encuentran la generación de electricidad, el refino de hidrocarburos, las coquerías, la calcinación o sinterización de minerales metálicos, la producción de arrabio o de acero, la fabricación de cemento y cal, la fabricación de vidrio, la fabricación de productos cerámicos y la fabricación de papel y cartón. Sin embargo, no se encuentran reguladas por el Protocolo las emisiones procedentes del sector del transporte y del sector residencial, que son considerados como sectores difusos. Este Protocolo fue firmado en Diciembre de 1997 dentro de la Convención Marco sobre Cambio Climático de la ONU (UNFCCC). Para que el acuerdo haya entrado en vigor, ha sido necesario que 55 naciones que representan el 55% del total mundial de las emisiones de gases de efecto invernadero lo hayan ratificado. En la actualidad 164 países lo han ratificado o aceptado, lo que supone más del 61% de las emisiones, según datos de la UNFCCC. El acuerdo entró en vigor el 16 de febrero de 2005, después de la ratificación por parte de Rusia el 18 de noviembre de 2004. El gobierno de Estados Unidos firmó el acuerdo pero no lo ratificó, por lo que su adhesión solo fue simbólica hasta el año 2001, en que se retiró del mismo, no porque no compartiese su idea de fondo de reducir las emisiones, sino porque considera que la aplicación del Protocolo es ineficiente e injusta al involucrar sólo a los países industrializados y excluir de las restricciones a algunos de los mayores emisores de gases en vías de desarrollo (China e India en particular), lo cual considera que perjudicaría gravemente la economía estadounidense. Otros países que tampoco lo han ratificado son Australia, Croacia y Kazahastan.

LAS PALABRAS

LAS PALABRAS (A mis hijos y a los hijos de mis hijos) 

Amaneció el día diferente. ¿Qué había cambiado? Todo en la biblioteca parecía un revolotear de mariposas perdidas bajo la fuerte luz de la bombilla. Recorrí los espacios en busca de una razón, del origen de aquel efecto que amenazaba con borrar los últimos escritos del insomnio. Amaneció y había perdido todo deseo por escribir. Las palabras. Las busqué y no aparecieron donde solían estar. Intentaba dar libertad a las ideas y las buscaba entre mis manos. Atrapadas en el puño sentíanse incómodas, maltratadas y gritaban obscenidades para hacerse libres. A veces, las dejaba en la habitación, sobre un papel cualquiera. Entonces, caminaban por los libros, se trepaban sobre las lámparas y caían alegres en el papel; bailaban y reíanse de mi angustia. Ya cansadas, hacia el amanecer, se rendían de sueño y entonces, tomaba mi cámara escondida, las grababa y revelaba hasta hacerlas nítidas en el amarillento cuaderno donde registraba sus travesuras. Muchas veces, las lanzaba por la ventana y recorrían la ciudad. Al día siguiente, despertaba y al no encontrarlas, corría a la habitación de mis hijos. Allí, entre las sábanas, las agarraba in fraganti, correteando sobre los cuerpos dormidos; tarareando canciones infantiles, inventando jerigonzas, jitanjáforas o simplemente, contando historias de muertos y aparecidos. Muchas veces, las sentí caminar por la cocina. Se bebían el café y reían de sus trastadas. Me sentaba y disfrutaba de sus juegos y palabreras. Cuando se dirigían al lavandero, las seguía y al sentir mi presencia, las traviesas, escapaban por la cañería... Entonces, llamaba al plomero, las rescataba y volvía a pegarlas al papel. Abandonadas a su suerte sobre un sofá, lloraban la ausencia, disculpábanse y volvían a ser libres. Nadaban sobre mis angustias, reían con mis alegrías y permanecían atentas a mi llegada después de un largo caminar por diaria rutina. Pero, ese día habían decidido otra cosa. Por allí andan ahora. Desperdigadas por el caserón, desaliñadas y torpes. Perdieron su sentido. No hay manera de recuperarlas. Extraño su inocencia, su fragancia escondida y revolotear sobre mi cabeza. Llevo días buscándolas debajo de los libros, en los potes de cocina, en el jardín, en los bultos escolares, en las casas de mis enemigos o en las desoladas calles. Todo ha sido inútil... Hace poco, intenté colocar un aviso en la prensa local. No han salido de la ciudad, estoy segura –no poseen cédula de identidad ni partida de nacimiento- Un poeta que atendió al llamado de la angustia preguntó con seriedad si me encontraba bien. Ayer, mientras viajaba a cualquier parte, alguien me observaba. Al volver la mirada hacia el horizonte, con alegría descubrí que el paisaje estaba lleno de ellas... ¡Irresponsables! Allí estaban. Colgadas de los árboles, bañadas de sol. Se sumergían risueñas en la quebrada de los ríos y saltaban sobre las piedras. Unas, escribían con las nubes mensajes de despedida y otras, sigilosamente se asomaban por las rendijas del sol. Decidí llamarlas nuevamente. Una a una las toqué con sus nombres: azul, risueña, amor, juventud, vida, primavera, yo, tú, hijo, vuelo, desalojo, extravío, dolor, risa, hogar, alegría, sol, verde, naranja, padre, dorado, mujer, negrura, amigo, verdoso, blanco, nube, agua, lluvia, grama, noche, ave, laguna, mar.... Iba entonces en el autobús y hablaba con ellas. Los pasajeros me miraban extrañados. Cuando bajé, un rumor tocó mis espaldas. Los compañeros de viaje me señalaban y reíanse. Ellos no sabían... No volverán... Desesperada ya por tanto tormento, preferí esperar en silencio. Si antes pensaba alcanzarlas, atraparlas y encerrarlas entre mis manos ansiosas, ahora, desisto de la idea. No puedo comprometer mi nombre... He decidido no escribir más hasta que aparezcan... Esperaré en silencio sin comentar mi secreto... Ya volverán las furtivas palabritas... Betina, 1997

NIVELES DE LA LENGUA ORAL

Niveles de uso de la lengua 

   La lengua es tan amplia que se define de acuerdo a los factores socioculturales en el que se desarrolle, así tenemos la siguiente clasificación en cuanto al uso que le damos a nuestra lengua. 1.- Nivel Estándar Es un dialecto particular de una lengua que se utiliza en un determinado territorio, donde es considerada la lengua "más correcta". Una lengua estándar se define por la selección de maneras de hablar y el rechazo de otras. Es la versión cuyas normas ortográficas y gramaticales siguen la mayoría de los textos escritos en esa lengua. Entonces la lengua estándar es de uso común pero con normas ortográficas y con reglas que se cumplen. 

Dentro de este nivel encontramos: Lengua de Nivel Coloquial es en este nivel donde comúnmente nos expresamos todos, sus características son: 
 • Se utiliza más comúnmente. 
• Es espontáneo y natural aunque, a veces, tiene algunas incorrecciones. 
• Es muy expresivo y tiene muchos matices afectivos.
 • A veces se descuida la pronunciación. 
• Uso frecuente de interjecciones, que son expresiones de exclamación como ¡ay! 
• Utiliza mucho diminutivos, aumentativos y despectivos, como por ejemplo casita ,caserón, casucha. 
• Emplea frases cortas.
 • Uso frecuente de ciertas palabras 

2.- Nivel Subestándar Se incluyen en el nivel de lengua subestándar las palabras usadas en hablas regionales, así como los pertenecientes a jergas; a las hablas vulgares, coloquiales y rústicas. Debido a su gran variedad y fragmentación, se puede decir que existen múltiples lenguas subestándar dependiendo mucho de la localidad en que se encuentren los hablantes por eso es tan variado. Dentro de este nivel encontramos Lengua de Nivel Vulgar generalmente en este nivel se encuentran personas poco instruidas con poca cultura y sus características son: 

• Utilizan pocas palabras. 
• Oraciones cortas y sin terminar. 
• Utilizan vulgarismos. 
• Los mensajes están desorganizados, no siguen un orden lógico. • Abusan de apelaciones al interlocutor (el que escucha). ¿Te das cuenta? ¿Sabes? 
• Hablan siempre igual; no se adaptan a las situaciones de comunicación. 
• Utilizan muchas frases hechas como , o sea, este ,etc. 
• Se utiliza muchas jergas 
• Alteraciones de género 
• Alteraciones verbales 
• Alteración del el orden de los pronombres personales. 

3.- Nivel Superestándar Quedan comprendidos en el nivel de lengua superestándar las palabras de uso exclusivamente culto (filosófico, poético, etc.), así como aquellos del lenguaje técnico y científico que, por no ser de uso generalizado, no se pueden considerar incluidos entre los de la categoría estándar. 

En este nivel encontramos a: 

Lengua Nivel Culto Es en este nivel donde hay mucha cultura, es mas científica donde la utilizan generalmente personas instruidas y sus características son 
• Riqueza de vocabulario. 
• Pronunciación correcta, cuidada y adecuada. 
• Énfasis en las expresiones para resaltar asuntos importantes 
• Mensajes con orden lógico. 
• Uso de cultismos (palabras que proceden del griego o del latín). 
• No utiliza frases interjectivas que son expresiones exclamativas como ¡ay! 
• El hablante tiene una sólida formación intelectual y tiene un vocabulario muy amplio 

 Tipos de lengua 

1.- Oral Es la primera forma de comunicación del hombre, de carácter natural y universal, se transmite por la voz y es una de las formas de expresión más común del hombre, ya que todos hemos aprendido a hablar por que somos seres netamente sociales, que nos relacionamos unos con otros. Acá encontramos una comunicación directa: emisor y receptor están en contacto. 

1.1 Características del Lenguaje Oral: 

• Expresividad. La expresión oral es espontánea y natural y está llena de matices afectivos que dependen del tono que empleamos y de los gestos; por eso tiene gran capacidad expresiva. Siempre al hablar cada uno expresa sus estados de animo sus gustos, por ejemplo cuando uno esta molesto se refleja en la expresión de su cara y le da más énfasis y más soltura a lo que siente cuando dice que esta molesto; ya que puede levantar la voz. 
• Vocabulario.Se utiliza un vocabulario sencillo y limitado y normalmente está lleno de incorrecciones como frases hechas (muletillas) y repeticiones. Como por ejemplo:O sea, entonces, no...

 • No admite la reflexión y la planificación suele ser escasa ,muchas veces queremos dar un mensaje pero no lo meditamos bien ,es decir no pensamos en que palabras podríamos utilizar . 

1.2 Formas de expresión oral Formas habituales de expresión oral colectiva: 

• La entrevista: diálogo entre dos personas, (entrevistados y entrevistado). 
• La tertulia: diálogo preparado entre unos interlocutores que intercambian impresiones. 
• El debate: discusión entre varios interlocutores sobre un tema establecido. 

 Formas habituales de expresión oral individual: 

• El discurso: consta de tres partes muy definidas, introducción, cuerpo o desarrollo, y epílogo o final. 
• El sermón: discurso de carácter religioso. 
• El mitin: discurso de contenido ideológico. 
• La arenga: discurso para elevar la moral de los oyentes. 
• La conferencia: discurso muy elaborado, expone temas de carácter académico. 
• La charla: conferencia, el emisor emplea un lenguaje coloquial y desenfadado. Para poder hablar correctamente de debe hablar despacio y con un tono normal ,vocalizar bien ,evitar muletillas ,llamar a las cosas por su nombre y utilizar los gestos correctos sin exagerar. 

2.- Escrito: La legua escrita nos permite representar mediante signos gráficos los sonidos del lenguaje. Un aporte muy importante que se le dio a la lengua escrita, fue la creación de la imprenta, la cual ayudo mucho a nuestros antepasados, logrando la creación de libros. 

   La escritura es muy importante porque gracias a esto podemos registrar hechos, pensamientos, nuevos conocimientos, ya que la memoria es frágil y no puede recordar todo por eso es tan importante. La escritura tiene las siguientes características 
• Expresividad. Es menos expresivo y espontáneo y carece de gestos; por eso es más difícil expresar lo que queremos. 
• Vocabulario. Se puede usar un vocabulario más extenso y apropiado ya que da tiempo a pensar más y se puede corregir si nos equivocamos. 

   Para poder lograr escribir o redactar bien es importante leer mucho, cuidar la ortografía, leer lo que hemos escrito y poner cuidado en que los puntos coincidan con el final de las oraciones. Si lo que se lee no tiene sentido hay que corregirlo, consultar el diccionario para usar las palabras correctas, no repetir palabras como "entonces", "pero", "y"... 

3.-General: Un idioma general está constituido por un conjunto diverso de subcódigos que los hablantes usan según sus ubicaciones geográficas según las necesidades y el contexto en el que se encuentran. Además de estos subcódigos, que hacen que la lengua sea un ente complejo con múltiples variedades, toda lengua general está conformada por un conjunto de reglas y unidades (fonológicas, morfológicas, léxicas, sintácticas, semánticas) que son comunes a todos los hablantes. 

  Así es como el idioma castellano se formó, con la fusión y unión de diversas palabras recolectadas en diferentes países. 4.- Particular: Los lenguajes de especialidad, por otra parte, están conformados por un "conjunto de subcódigos -parcialmente coincidentes con el subcódigo de la lengua general. 
   Estos lenguajes tienen características propias y específicas, ya sean referidas al tema, el tipo de interlocutores, la situación comunicativa, la intención del hablante, etc. Por ejemplo la forma de hablar el castellano en el Perú no es igual a la de Argentina, y dentro del Perú las ciudades tienen distintas formas de hablar. *Entonces se puede decir que el lenguaje particular forma parte de un lenguaje general. 

5.- Jergas: También se les conoce como Argot, Slang, Modismo Son expresiones especiales que son típicas de cada país que convierten su idioma neutro e insípido en algo pintoresco y vivo, algo que da un poco de la esencia de cada pueblo del mundo. Así tenemos algunos ejemplos: 
 • achorado : persona de carácter desafiante. • afanar : robar; enamorar, cortejar 
• ahi nos vidrios: despedida, "ahi nos vemos". • al polo: muy frío. • asado: enojado. • bacán : maravilloso, muy positivo, estimulante, agradable. 
• bamba : falsificado, no original, imitación. 
• bobo : reloj de pulsera; corazón Mayormente las jergas son utilizadas por los jóvenes.